· Borges y la matemática (video), 2006
· Radar, 2008
· Dímelo tu (Mariana Arias), marzo 2008
· ADN, La Nación, enero 2008
· La Tercera, Chile, enero 2008
· Guía de Ocio, El País, España, enero 2008
· AUX Magazine
· Esperando a Godot, septiembre 2007
· PyRLA, Clarín
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· Educ.ar, 2005
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· Prometheus, nro 23, 2001
· La voz del interior, diciembre 2007
· Audiovideoteca de escritores, 2005
P. ¿Cómo estaba integrado el jurado que determinó tu premio?
R. Carmen Posadas, Marcela Serrano, Marcos Aguinis, Federico Andahazi y Ricardo Sabanes.
P. ¿Constituyó una sorpresa para vos o tenías confianza en la posibilidad de ganarlo?
R. Tenía las esperanzas obvias de quien decide presentarse y estaba muy contento con mi novela, pero todo premio es un albur: temía un poco que el costado “policial” del libro pudiera restarle votos en alguna discusión absurda entre novelas y novelas “de género”. La sorpresa es que las expectativas de uno coincidan con la decisión del jurado.
P. ¿Crees que el jurado eligió sin manejar ninguna información previa o que, una vez seleccionadas las mejores novelas el hecho de que vos tuvieras ya otros libros en la editorial tuvo algún peso?
R. Mi novela estaba presentada con seudónimo y no conocía personalmente a ninguno de los escritores del jurado: a todos les estreché la mano en la fiesta de entrega por primera vez. Sé que el fallo fue dividido. De todos modos no descarto, como parece hacerlo la pregunta, que mi novela fuera simplemente la mejor entre las que se presentaron.
P. ¿Confiás en la transparencia de los concursos literarios? No me refiero sólo al premio Planeta, sino también a otros premios, sobre todo a los premiados internacionales.
R. Creo que con todas sus posible fallas y abusos el mecanismo de los concursos literarios es mucho más justo, abierto y democrático que las camarillas de los medios culturales, los amiguismos del mundo editorial y lo que en general Fogwill ha dado en llamar “la sociedad de socorros mutuos” del mundo literario. Publiqué mi primer libro gracias a un premio literario y muchos otros escritores como Abelardo Castillo, Marco Denevi, Isidoro Blaistein, Gustavo Nielsen, Carlos Chernov, Leopoldo Brizuela, Esther Cross fueron descubiertos a partir de certámenes literarios. Cuando me tocó ser jurado (del premio Emecé 2000) leí setenta libros y no se me pasó ninguno por alto. El mecanismo de los concursos es lo que más se parece al referato internacional de las revistas científicas: que funcione bien es responsabilidad en cada caso de cada jurado. P. ¿En qué modificó tu vida de escritor este premio? ¿Cambió en algo?R. Me dio muchísimos nuevos lectores, que empiezan a descubrir ahora mis libros anteriores. También pequeños momentos muy emocionantes como ver en un subte o en un bar que alguien está leyendo mi libro. El impacto del premio y la permanencia en la lista de más vendidos está facilitando también la venta del libro a lenguas extranjeras: firmé ya quince contratos de traducción. Todo esto me da por supuesto mucha alegría pero no cambia nada del acto íntimo de la escritura: las novelas que tengo en lista de espera son las mismas.
P. ¿Tenés una idea de cuántos ejemplares llevás vendidos?
R. Veinticinco mil ejemplares. Se agotaron tres ediciones en los tres primeros meses. Acaba de distribuirse ahora en librerías la cuarta edición.
P. ¿Creés que, sobre todo en el mundo académico, existe un prejuicio acerca del éxito literario y que, en este sentido, los premios de editoriales que tienen muy en cuenta el marketing, como es el caso de Planeta, genera una gran respuesta del público pero una cierta desconfianza en el ámbito de la Facultad de Filosofía y Letras que tienen sus propios modos de consagración literaria?
R. Es falso y también un prejuicio que el premio Planeta tenga “muy en cuenta el marketing”. Otra vez: el premio Planeta es lo que cada año cada jurado elige. Tiene, como todos los premios, sus luces y sombras. Pero permitió redescubrir a una gran escritora como Alicia Steimberg o dar a conocer a un autor como Carlos Chernov, totalmente ajeno a los circuitos literarios. Más aún, de los diez premios entregados sólo tres tuvieron algún éxito comercial. En el caso de mi libro: no se recuesta en San Perón ni en Maradona, no monologa sobre la vagina y no la precede ningún escandalete. ¿Qué experto en marketing hubiera apostado a que una novela cercana a la matemática, que sólo trata de la inteligencia y de crímenes con la mínima sangre posible, fuera a venderse así? Justamente, la buena noticia es que la literatura a secas de autor argentino también puede dar pelea entre los gurúes de autoayuda y los best sellers internacionales.En cuanto a lo académico, acabo de recibir la tesis de un alumno de Cristina Piña, muy aguda e interesante, sobre deconstrucción del relato policial clásico en Crímenes imperceptibles. Piglia dijo alguna vez que, como quería ser escritor, decidió estudiar cualquier carrera que no fuera Letras. Yo tuve también un escepticismo parecido que me inclinó a la matemática. Pero quizá algo esté cambiando...
P. ¿Cómo concilias tu actividad de matemático con tu actividad literaria? ¿Son contrapuestas o complementarias?
R. Creo que mis libros, sobre todo Borges y la matemática, contestan suficientemente a ésto.
P. ¿Crees que partir de un premio como el Planeta un escritor podría comenzar a planificar vivir de la literatura ? No me refiero, por supuesto, a vivir de la ganancia de sus libros, pero sí de actividades relacionadas como crítica, periodismo cultural, etc.?
R. Claro que sí: se abren muchas posibilidades. Pero no estoy tan seguro de querer “vivir” de la literatura. Siempre mantuve esquizofrenias difíciles pero creo que saludables con otras actividades. Por otro lado, crítica y periodismo cultural hago desde hace años, mucho antes del premio.