Fragmentos
      Traducciones y otras ediciones
Infierno grande
Planeta Argentina 1989 | 273 págs.

Contratapa de la edición conmemorativa (septiembre de 2009)

 

Incluye el cuento que publicó The New Yorker

 

“De los muchos infiernos que he visitado, el Infierno grande de Guillermo Martínez es uno de mis favoritos. Cada uno de los relatos que conforman este volumen revelan a un excelente narrador, una voz cautivadora y sorprendente.”

Juan Marsé

 

“Los cuentos de Infierno grande anticipan las virtudes que luego leímos en las novelas de Guillermo Martínez: la audacia argumental, la aventura del conocimiento, la precisión imaginativa. El cuento que da título al libro se atreve a hablar de la dictadura militar de un modo oblicuo, cercano al relato policial, para llegar a un final inolvidable.”

Pablo de Santis

 

“Me acuerdo bien de los cuentos de Infierno grande porque fue la primera noticia que tuvimos todo de Guillermo Martínez. Bahiense, matemático, fanático del tenis y de Henry james, nunca le vio la gracia a los excesos y bufonadas a las que nos dedicábamos aplicadamente sus compadres de generación. Muy poco después tuve el gusto de publicar su primera novela, Acerca de Roderer. Gran manera de irrumpir en la literatura argentina, con ese perfecto uno-dos literario.”

Juan Forn

 

“Un admirable libro de cuentos en que el relato magistral que lo titula, Infierno grande, encuadra y anticipa el mundo de las pesadillas racionales y el misterio siempre elusivo de lo que llamamos realidad, que la obra de Guillermo Martínez explora con luminosa inteligencia e inagotable talento literario.”

Vlady Kociancich

 

“Al principio me sorprendió encontrar en Infierno grande el aliento de algunos de los mejores cuentos argentinos: los de “Ley de juego”, de Miguel Briante. Hasta que entendí que ése era el aliento de otro gran cuentista argentino: Guillermo Martínez.”

Martín Caparrós

 

 

Contratapa de la tercera edición (abril de 2006)

 

"En este panorama plagado de desaliento la edición de Infierno grande es desde ya una agradable excepción”. –Clarín

 

“Excelente la gradación narrativa… lo grotesco, lo existencial o las trampas de la imaginación se conjugan bajo un denominador común: una escritura fluida, con ramalazos histriónicos, que empujan a la perplejidad…” –La Nación

 

“Este sorprendente volumen de relatos no sólo corrobora la vitalidad de la nueva narrativa argentina sino su buena memoria y su sentido crítico. Uno de los aspectos más estimulantes de la obra lo constituye la originalidad del autor, quien ha sabido conservar su propia voz, prescindiendo de mentores literarios.” –Cambio 16

 

“Un interesantísimo primer libro de cuentos… Un imaginativo inventor de originales ficciones literarias.” –The Buenos Aires Herald.

 

 

Contratapa de la segunda edición (mayo de 2000)

 

  Crímenes sin resolver, sombreros imprevistos, viejas decrépitas que bailan para demorar la muerte, jóvenes hipnotizados por mujeres violentamente sexuales, y la obstinación de un viaje cifrado en la suela del zapato. En Infierno grande todo sucede con “ese desacomodo fatal con que acaban por ocurrir los acontecimientos que más se aguardaron, con esa traidora naturalidad, con esa inconsistencia con que la realidad termina siempre torciendo las cosas”.

Tarjetitas de prostíbulo y desquiciadas fórmulas matemáticas se cruzan como contraseñas, y en la serenidad aparente de un pueblo chico hierve la metáfora de un país violentado.

Con humor contenido a punto de estallar, con una dosificación impecable del suspenso y un exasperado sentido de absurdidad ante los hechos más terribles, Guillermo Martínez consigue de un modo magistral que la literatura vuelva a nombrar el peso de lo “real” en la ficción.

 

 

Contratapa de la primera edición (mayo de 1989) por Liliana Heker

   Lo incisivo de sus observaciones, cierto peculiar sentido de la comicidad y una impiedad solapada le confieren a Infierno Grande su tono intransferible, su originalidad.
Pero el placer que provoca su lectura hay que rastrearlo sobre todo en una cosa: en la soltura con que estos diez cuentos están narrados.
Guillermo Martínez cuenta con la naturalidad y el desenfado con que podría hacerlo un autor clásico, pero leerlo no es tranquilizador; la derivación gradual de sus historias hacia la demencia, el absurdo, o un horror netamente contemporáneo, contrastan con el estilo calmo y hasta gozoso con que estas historias están narradas e instalan al lector en una realidad contradictoria y nada apacible.
Y no digo más. Se ytaya de un autor nuevo y valioso: descubrir sus claves, tratar de extrapolar su mundo, han de ser aventura y trabajo de cada lector.

Liliana Heker